Por qué atraemos a ciertas personas a nuestra vida

Por qué atraemos a ciertas personas a nuestra vida

Hace un par de días estuve hablando con una de mis mejores amigas, una mujer increíble que está montando su propio negocio y tiene dos hijos que sacar adelante prácticamente sola. Ella me contaba que últimamente no hacía más que encontrarse personas con ciertas características en común, que llegaban a su vida y le generaban tensión, angustia y le creaban problemas en su incipiente negocio. Ella me preguntó por qué estaba atrayendo a ese tipo de gente a su vida, y de la conversación que se generó entre las dos tras esta gran pregunta, me di cuenta de que era un tema muy interesante para escribir un post.

A todos nos ha ocurrido que, durante un tiempo, atraemos personas a nuestra vida que son muy parecidas las unas a las otras, tremendamente parecidas, y nos preguntamos por qué… ¿Cómo es posible que en cincuenta kilómetros a la redonda todos los hombres con fobia al compromiso o con rasgos narcisistas o con problemas económicos se me acerquen? (Es un ejemplo, pero seguro que más de uno o una se sentirá identificado con esta pregunta) Haces un cálculo estadístico mental y parece como si todas estas personas “raras” se sintieran atraídas magnéticamente hacia ti como las moscas a la miel o, como yo misma he comprobado, como las avispas a tu solomillo (a las avispas les encanta la carne). En fin, para responder a esta cuestión tengo tres teorías que pueden sonar muy espirituales; la gente, en general, no está demasiado acostumbrada a este tipo de lenguaje espiritual y tiende a confundirlo con “algo religioso” - que no tiene nada que ver una cosa con la otra -, porque no hemos recibido demasiada educación espiritual en Europa, la verdad. Así que puede que esto que voy a explicar ahora te suene un poco extraño, pero yo estoy absolutamente convencida de que esto es así, pues yo también lo he vivido en más de una ocasión. Así que aquí van las tres teorías.

Primera teoría: La vida es una escuela, si suspendes la lección, repites.

La vida es una gran escuela que nos hace aprender lecciones valiosísimas para crecer como personas. Hay lecciones que son optativas y que no pasa nada si las aprendemos o no, pero hay otras lecciones fundamentales para nosotros que, si no las aprendemos, volvemos a repetirlas una y otra vez, con mayor intensidad en cada intento, hasta que finalmente las integramos y ya no nos vuelven a ocurrir nunca más (porque sencillamente ya las hemos aprendido y no atraemos más esa serie de personas o circunstancias).

Por ejemplo, imaginémonos a un hombre a quien le cuesta decir que no, que no es muy asertivo y que confía en las personas con mucha facilidad. Supongamos que esa persona ha tenido una relación de amistad con una mujer que le ha pedido favores de todo tipo, incluso económicos, y claro, él, que no se niega nunca, le ha hecho todos los favores imaginables, le ha prestado dinero que jamás ha recuperado y, tras un tiempo, ella desaparece sin dejar rastro. El hombre se siente manipulado, frustrado y utilizado. La vida  le ha enseñado a no confiar en la gente con tanta facilidad, y él puede aprender la lección o no aprenderla, está en sus manos. Pero si decide no aprender y no responsabilizarse de lo que le ocurre en su vida, seguro que aparecerá otra persona manipuladora, en forma de amiga o de pareja, que volverá a abusar de su bondad y de su confianza. Hasta que este hombre aprenda a decir “no” y a no confiar tanto en las personas, va a repetir la lección una y otra vez. Y cuando aprenda la lección, ya no dejará entrar a este tipo de personas en su vida (esta gente, además, percibirá que no es un hombre que se deje engañar fácilmente y ya se alejarán de él por sí mismos).

Segunda teoría: La vida es un espejo, atraes lo que tú eres.

Aquí muchas personas que están leyendo dejarán de leer, porque se ofenderán.

¿Qué quiero decir con esto? ¿Que estoy atrayendo a gente estúpida porque yo soy estúpida? Pues sí, me temo que es precisamente eso… Suena fatal, ¿verdad? Bueno, vamos a empezar desglosando la palabra “estúpida”; vamos a empezar definiendo correctamente todas las características que te molestan de las personas que estás atrayendo en este momento de tu vida.

En el caso de mi amiga, las personas que está atrayendo en este momento de su vida cumplen principalmente tres características: se hacen las víctimas (todo les pasa a ellas y quieren dar pena), usan su victimismo para manipularte (claro, como todo les va mal, encima tú no vas a fastidiarlas aún más, porque serías muy mala persona si lo hicieras) y no asumen sus compromisos contigo (básicamente te dan plantón sin avisarte, que si se trata de tu trabajo, además te supone un perjuicio económico).

Una vez definidas las características concretas de las personas que estás atrayendo, se trata de hacerte tú las siguientes preguntas:

  • ¿En qué parte de mi vida me estoy haciendo la víctima?
  • ¿En qué parte de mi vida utilizo mi victimismo para manipular a otras personas?
  • ¿En qué parte de mi vida no asumo mis compromisos y estoy creando un perjuicio a otros?

Para hacer este ejercicio hay que tener una enorme capacidad de autocrítica y ser absolutamente sincero. Pero por la ley de la atracción, atraemos a nuestra vida lo que nosotros mismos somos, con lo cual, si eres capaz de corregir en ti mismo lo que te molesta de los demás, nunca más vas a atraer a tu vida a ese tipo de personajes.

No todo el mundo está preparado para hacer este ejercicio de autocrítica, porque no es fácil mirarte directamente en tu espejo espiritual y ver tus defectos. Pero todos tenemos defectos y es nuestra responsabilidad asumirlos y corregirlos para convertirnos en mejores personas.

Tercera teoría: Los arquetipos.

Esta teoría es nueva para mí, pero la aprendí hace un par de semanas mientras escuchaba una charla muy interesante sobre seducción y atracción dentro de la pareja. Nunca me había planteado que a lo largo de nuestra vida vamos adoptando ciertos arquetipos que nos definen, es decir, ciertos roles. Todos podemos adoptar cualquier tipo de rol y, de hecho, muchas personas tienen roles diferentes dependiendo de su ámbito de acción; por ejemplo, una mujer puede ser una jefa despótica y autoritaria en su trabajo pero, en su hogar, puede comportarse como una madre amorosa y complaciente.

Vamos a poner por ejemplo a una mujer que en su trabajo le va fenomenal, pero en su vida amorosa no hace más que encontrarse hombres que abusan y se aprovechan de ella. Es posible que esta mujer esté adoptando el arquetipo de “mujer Cenicienta” en sus relaciones, por ejemplo, lo cual indica que es una mujer extremadamente complaciente, que le cuesta poner límites, siempre accede, piensa que las necesidades de su pareja siempre deben estar cubiertas y ella debe “sacrificarse” para satisfacerle en todos los sentidos para conseguir que la quieran. Pues bien, el arquetipo de “mujer Cenicienta”, por lo que he aprendido, siempre va a atraer a hombres egoístas y un poco déspotas, que se van a aprovechar de ella; los hombres sanos emocionalmente no van a buscar una mujer tan sumisa, sino que quieren a una persona a su lado a quien ellos también puedan complacer, y crear un vínculo sano y recíproco.

Es un tema muy interesante del que quiero aprender más. Es muy posible que esta mujer del ejemplo no sepa adoptar otro arquetipo diferente en sus relaciones de pareja, porque igual es esto lo que ha aprendido de la relación de sus propios padres que, evidentemente, tampoco lo sabían hacer mejor. Pero hacernos conscientes del rol que estamos adoptando nos puede llevar a un gran cambio en nosotros y a atraer a otro tipo de personas a nuestra vida que nos traten como nosotros merecemos.

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Te deseo un buen fin de semana.

Comments ( 7 )

  • Maribel Montiel

    Genial! Así es atraemos en función de nuestro estado de ánimo!!!

  • Paloma Gregori Guardiola

    ComentarioEva,me ha parecido genial tu Post,totálmente de acuerdo en todo lo que has expuesto!!!Muy bien guapa!!

    • Muchas gracias, Paloma. Me alegro de que te haya gustado. ¡¡Un besazo!!

  • Karoli

    Imagino que la otra persona puede irse de nuestra vida o cambiar sus actitudes , pero Me surge una duda ¿en q momento debo tratar de entender a la otra persona? O al mismo tiempo? O primero cambio yo?…

  • Rolando fuentes

    Eva vi las teorias diferentes que citaste se me hacen acertdas un poco complicadas pero para personas que tienen ese tipo de problemas sabran comprender aunque no soy sociologo o psicologo se que hay muchaas mas teorias relativas que quiza se puedan exponer muy buena ensenanza hoy aprendi algo mas para llevarlo a la practiica

  • Charo Blanco Calle

    Estoy totalmente de acuerdo con lo que acabas de escribir, Gracias porque me has ayudado mucho y he podido ver mas alla,estoy en pleno crecimiento espiritual y cada dia encuentro mas significado a la vida

    • Hola Charo. Me alegro mucho de que te haya servido el contenido de este post. Y te deseo todo lo mejor en tu camino hacia el crecimiento espiritual, que es un camino doloroso algunas veces pero necesario si queremos seguir avanzando. Un abrazo y gracias por tu comentario.

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