Relaciones disfuncionales

Relaciones disfuncionales

Tengo un par de buenas amigas con las que me gusta ir de compras de vez en cuando, especialmente a principios de temporada cuando las tiendas de ropa están repletas de nuevos modelitos para estrenar, o en época de rebajas, por supuesto.

Yo, generalmente, me rijo por una norma cuando me compro algo de ropa, y es la siguiente: “si la prenda en cuestión no me favorece completamente cuando me la pongo en el probador de la tienda, no me la compro”. Esta norma me ha ahorrado muchos quebraderos de cabeza, pero incluso llevándola a cabo, a veces he comprado ropa que me ha encantado en el probador y después, en el día a día, casi no me la he puesto y se ha quedado olvidada en el armario o en algún cajón. Sin embargo muchas de mis amigas se pasan horas literalmente probándose ropa y decidiendo lo que compran, para después de unos días volver a la tienda a devolverlo o a cambiarlo por otra prenda de ropa o por la misma prenda en otro color. Eso me llama mucho la atención y me hace cuestionarme muchas cosas… ¿Por qué en el caso de comprar ropa, por ejemplo, las personas no dudan en marear la perdiz hasta conseguir lo que quieren y, sin embargo, en las relaciones de pareja nos conformamos a veces con lo primero que se nos presenta? ¿Acaso si vamos a un restaurante porque queremos comer un solomillo a la pimienta no vamos a protestar si se equivocan y nos traen una merluza a la plancha? ¿O un besugo al horno? Si yo quiero un solomillo, y pago por un solomillo, lo siento pero no voy a aceptar un besugo. Pero en las relaciones de pareja a menudo aceptamos gato por liebre y, cuando nos damos cuenta de que es un gato, no una liebre, no hacemos nada excepto justificarnos ante los demás y ante nosotros mismos contándonos historias como que “sí, es un poco maleducado, pero es que el pobre viene de una familia así o asá y su madre es un poco rara y no le enseñó modales y…” qué se yo, todas esas excusas que nos ponemos y a veces hasta nos creemos para evitar ver la realidad tal como es.

No pretendo parecer superficial cuando comparo las relaciones de pareja con la ropa que nos compramos en las rebajas o la comida que pedimos cuando vamos a un restaurante, sino que sólo intento clarificar mediante ejemplos concretos lo que mucha gente hace cuando sus sentimientos se ven involucrados. Parece que perdamos la cordura cuando nos enamoramos o empezamos a sentir algo especial por una persona, es como si nos hubiéramos tomado una copa de más y todo lo que vemos pasara por un filtro interno que distorsiona la realidad y nos hiciera ver las cosas con mayor optimismo. A mí me ha ocurrido, varias veces, y cuando después de un tiempo la relación se rompe y vuelves la vista atrás, recordando cómo fue, te echas las manos a la cabeza y no te puedes creer la cantidad de cosas que has aguantado, situaciones que no eras capaz de ver mientras te encontrabas dentro de esa relación pero que ahora te parecen señales más que obvias de que aquella persona no era la idónea para ti como pareja.

¿Y esto cómo lo podemos solucionar? Yo a veces me he preguntado cómo me puedo desenamorar de alguien que no me trata como merezco, porque obviamente cuando no hay sentimientos resulta mucho más sencillo ponerle fin a una relación que no nos satisface. Sin embargo llevo años y años buscando el mágico interruptor de los sentimientos y no logro encontrarlo; me temo que no existe. Eso significa que somos nosotros quienes decidimos cuándo una relación nos compensa, aporta a nuestra vida, y cuándo no, y debemos tener el coraje suficiente de saber decir “basta” a pesar de que nuestros sentimientos se interpongan y nos boicoteen. Nadie dijo que fuera fácil e indoloro; cuando hay sentimientos resulta doloroso romper una relación que no funciona o nos hace daño, pero hay que hacerlo de la misma manera que tenemos que ir al dentista, que sabemos que nos va a doler, pero es por nuestro bien. Cuanto más tiempo permanezcamos en una relación que no funciona más se verá afectada nuestra autoestima. Es un precio demasiado alto que no deberíamos estar dispuestos a pagar.

¿Y dónde está el límite? Es una buena pregunta. El límite siempre lo ponemos nosotros, es como un listón, como un vaso que se llena de agua hasta desbordar. Y ese límite es inversamente proporcional a nuestro nivel de autoestima, curiosamente; cuanto mayor sea nuestra autoestima, antes diremos “basta, hasta aquí hemos llegado” ante una serie de comportamientos de nuestra pareja que no nos gustan. Por eso es tan importante cuidar nuestra autoestima, nuestra autovalía, porque va a evitar que nos hagan más daño en el futuro.

Las personas somos muy diferentes las unas a las otras; tenemos valores diferentes, prioridades diferentes y habilidades diferentes. Por ese motivo una de las cosas más importantes que debemos hacer en cualquier relación es saber comunicarnos con las personas, expresar nuestros intereses, nuestras intenciones, y evitar malentendidos porque ya sabemos que los cristales de las gafas de los sentimientos tienen el poder de magnificar lo positivo y minimizar o hacer desaparecer por completo lo negativo. Nos movemos en un terreno de irrealidad, de idealización de la persona amada, y por ello la comunicación es fundamental. Claro que a veces encontramos personas en nuestro camino que nos mienten, y otras que no tienen la habilidad de comunicarse ni tampoco la intención de desarrollar sus habilidades comunicativas con nosotros, pero eso el tiempo nos lo irá desvelando también poco a poco. El tiempo al final pone todo en su sitio y a cada uno en su jaula. A veces somos nosotros mismos los que no sabemos leer entre líneas cuando vemos una clara incoherencia entre lo que la persona nos dice y lo que hace. Recuerda siempre que los actos de alguien dicen mucho más que sus palabras; hablar es muy fácil, pero todas las palabras deben estar acompañadas por hechos que las corroboren o se convierten en papel mojado.

Resulta muy difícil generalizar sobre las relaciones disfuncionales en un artículo tan resumido como este, pero para mí, a parte de la comunicación, hay otro factor fundamental que nos va a dar la temperatura exacta de nuestra relación de pareja, independientemente de las palabras; me refiero a que exista reciprocidad. Si no hay reciprocidad, no hay relación. Debe existir un equilibrio o la cuerda se acabará rompiendo. Sabemos que hay personas que dan más que otras en una relación, que cada uno tiene sus particularidades, pero debe haber un equilibrio entre lo que se da y lo que se recibe. Esto ocurre de igual manera en las relaciones de amistad, que se da y se recibe; por ejemplo, si estás pasando por un mal momento, yo estoy allí para hacerte sentir mejor y viceversa. Tiene que haber un viceversa o no funciona, tiene que haber un diálogo y no un monólogo en el que uno hable, hable, hable y el otro sólo escuche. Eso nunca va a funcionar.

En fin, esta es sólo una pequeña pincelada sobre las relaciones de pareja que da mucho que hablar, y si cada persona es un mundo, juntar dos mundos es tremendamente complicado. Sólo espero que el tema haya sido de tu interés y ya sabes que puedes comentar lo que quieras o proponer un caso concreto para hablar de ello en un post futuro. Gracias por leerme y…

¡Feliz fin de semana!

Comments ( 6 )

  • Philip

    Me encantantan tus ejemplos Eva. Nos han enseñado que no hay que hacer comparaciones y sin embargo nos ayudan a ver como en algunas areas de nuestra vida hacemos concesiones que otras no hariamos. Estoy totalmente de acuerdo con tu punto de vista. Hay una frase que me gusta mucho sobre esto que escribes y es «Know your worth and dont give people discounts».

    • Hola Philip. Me ha encantado tu frase «Know your worth and don’t give people discounts», no la conocía pero me la apunto para tenerla presente en el futuro, casi como un mantra. Para aquellos que no saben inglés, viene a decir «conoce tu valía y no hagas descuentos a nadie». Muy buena, Philip. Gracias por tu comentario y por instruirnos con esta frase brillante.

  • Franny

    Eva un articulo muy interesante y además un tema muy complicado y delicado. Es verdad que cuando recien nos enamoramos hay un monton de cosas que no vemos porque en ese momento estas en el mundo de los sueños. Si es cierto que cuando las cosas no van tan bien es bueno recordar qué te enamoro en un primer instante. Muchas relaciones terminan porque no hay una buena comunicacion. Si desde un principio se van solucionando pequeñas cosas y ambas partes se implica puede surgir una relacion fantástica. Es cierto que es importante que haya un equilibrio en lo que cede uno u otro pero también debemos aprender a pedir. Cuántas veces ha pasado que tu necesitas algo y estas esperando a que la otra persona te lo de y no llega nunca porque en realidad no se había dado cuenta y si se lo hubieras pedido te lo hubiera dado y con mucho cariño. La verdad que la convivencia es muy complicada pero eso mismo la hace interesante. Otra cosa muy importante en una pareja es el respeto. En el momento que se pierde eso no hay solucion y es el fin.

    • Hola Franny, gracias por tu feedback. Tienes toda la razón, y efectivamente el respeto es fundamental en cualquier tipo de relación, especialmente en las relaciones de pareja. Sin respeto, no hay nada de nada. Y pedir al otro, comunicarse, también es importante. A veces pensamos que existe algún tipo de telepatía y nuestra pareja va a «adivinar» en todo momento lo que necesitamos, pero lo cierto es que hay que comunicar nuestras necesidades de forma asertiva. Muchas gracias por tu comentario y por inspirarnos también en tu Facebook con tus mensajes que nos hacen reflexionar y tomar acción.

  • Carlota

    Hola Eva… me siento muy identificada con este artículo en concreto aunque en casi todo lo que escribes parece que hablaras un poco de mi… ja ja ja pero ayuda mucho leerte gracias por darnos lecciones y ayudarnos a ver las cosas de esta manera mil besos piecitos

    • Hola Carlota. Muchas gracias por tu comentario. Me alegra mucho saber que te sientes identificada; amigas como tú me inspiráis también a escribir sobre estos temas. Ya sabes que si tienes alguna sugerencia o quieres que escriba sobre algo concreto, no tienes más que proponérmelo. Buen fin de semana y un besazo, piecitos.

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