Secretos para adelgazar de forma saludable

Secretos para adelgazar de forma saludable

Me he dado cuenta de que algunas personas de mi alrededor sienten curiosidad por saber cuáles son mis hábitos alimenticios actuales, aquellos que me están llevando a adelgazar una media de tres kilos de peso al mes de forma saludable y permitiéndome algún “capricho” de vez en cuando. Aunque aún no he conseguido exactamente la figura que deseo tener - aún estoy en el proceso -, la verdad es que me siento feliz encontrarme al fin dentro del baremo de peso normal (IMC menor o igual a 25) y recuperando algunas prendas de ropa que desde el pasado año ya no me cabían. Sólo quien ha experimentado un proceso parecido es capaz de entender la inmensa felicidad que se siente al recuperar esos pantalones favoritos que una vez te sentaron genial y que, desde hace meses o años, no consigues “calzarte” ni por supuesto cerrarles la cremallera. ¿Has experimentado esto alguna vez? Es fantástico, y mirarte en el espejo, verte más guapa, ese subidón de autoestima… Pero lo más importante, a parte del subidón de autoestima y de sentir cómo crece la seguridad en una misma, es recuperar la salud. Porque adelgazar de forma saludable no es sólo una cuestión estética sino una importante cuestión de salud.

Ayer fui a visitar a mi amiga Charlotte a su casa. Hacía dieciocho años que no nos veíamos en persona. Real pero difícil de creer, ¿verdad? Aunque sí es cierto que nos habíamos reencontrado hace algunos años gracias a las redes sociales, pero vernos cara a cara y darnos un abrazo no lo hacíamos desde enero de 1998. Increíble. Bueno, el caso es que a principios de este año las dos iniciamos una dieta basada en batidos verdes, los famosos “smoothies” que están tan de moda; quisimos iniciarla juntas, a pesar de los 500 kilómetros de distancia que nos separan, y poder darnos apoyo la una a la otra como buenas amigas.

Yo me considero a mí misma como una mujer con una férrea fuerza de voluntad, así que decidí directamente hacer un ayuno de batidos verdes. Me compré un montón de libros sobre ayunos, sobre cómo ayunar de forma correcta, sobre cómo preparar los batidos verdes, etc. y me puse manos a la obra. Estuve una semana entera tomando únicamente batidos verdes, después me tomé diez días de descanso y a continuación pasé otra semana más tomando de nuevo sólo batidos verdes. Fue difícil, sí, y bastante monótono; me aburría de los sabores, echaba de menos la sal (introduje el gazpacho para cambiar el color del batido de verde a naranja). Adelgacé aproximadamente unos cinco kilos en todo el proceso… y sorprendentemente recuperé tres, en sólo una semana, comiendo “sano”. Me sentí bastante frustrada y desesperada por todo el esfuerzo invertido; toda mi fuerza de voluntad malgastada… ¿cómo era posible?

Respecto al tema de la nutrición, por desgracia nos vemos bombardeados por una ingente cantidad de información contradictoria acerca de lo que debemos o no debemos hacer para adelgazar de forma saludable. Existe una extensísima bibliografía dedicada al tema de las dietas, miles de nutricionistas que no se ponen de acuerdo entre ellos y millones de personas desesperadas por resolver su problema de sobrepeso que no saben a quién acudir y que agravan su problema saltando de una dieta a otra, engordando y adelgazando en una rueda interminable, perpetuando la situación y frustrándose cada vez más. En mi post “La interminable rueda de las dietas” puedes encontrar información complementaria acerca de esta temática. La pregunta que todos se formulan es “¿Es posible encontrar la solución?” Y yo digo que sí, rotundamente sí, entendiendo bien el funcionamiento de nuestro cuerpo, de los procesos implicados en la digestión de los alimentos y haciéndonos conscientes de qué es lo que estamos comiendo exactamente (vigilando bien la composición de cada alimento que nos llevamos a la boca). No en vano se dice que somos lo que comemos.

A mí me ha costado aproximadamente quince años salir de este desesperante efecto yo-yó que me hacía engordar y adelgazar constantemente. Por una parte me siento muy frustrada por haber tardado tanto tiempo en encontrar la solución; pero por otra parte pienso que podría no haberla encontrado nunca y haberme resignado a vivir el resto de mi vida subiendo y bajando de peso, o aceptando el hecho de que “me ha cambiado el metabolismo”, que tengo sobrepeso y punto. Pero afortunadamente soy una mujer muy perseverante y cuando quiero conseguir algo no hay quien me pare los pies. ¿Quieres saber de qué se trata? ¿Cuáles son esos secretos? Te advierto que debes abrir tu mente para aceptar una explicación que puede que nunca antes te hayan contado.

Bueno, pues vamos allá con esos dos secretos que nos van a hacer salir de la rueda del efecto yo-yó y que deben cumplirse para conseguir adelgazar:

1.- Aumentar nuestro metabolismo basal, es decir, conseguir que nuestro cuerpo en reposo consuma más calorías.

2.- Asegurarnos de que, al adelgazar empleando cualquier dieta, estemos realmente “gastando” nuestra propia grasa acumulada y no consumiendo nuestra masa muscular en el proceso. Recordemos que el músculo pesa mucho más que la grasa, con lo que debemos vigilar en nuestro proceso de adelgazamiento que no sea nuestro músculo el que se esté viendo afectado.

Para aumentar nuestro metabolismo basal debemos aumentar nuestro porcentaje de masa muscular. Es decir, debemos hacer ejercicio físico; esta es una condición imprescindible en el proceso. Cuanta más masa muscular tengamos, más calorías gastará nuestro cuerpo en reposo. Con poca masa muscular nos estamos asegurando de engordar más rápido comiendo menos cantidad; de ahí precisamente surge el efecto yo-yó, de haber perdido masa muscular durante una dieta y, a pesar de haber “adelgazado”, parece como si comiendo la mitad de lo que comíamos antes engordáramos mucho más rápido.

Respecto al segundo punto, ¿cómo podemos asegurarnos de que lo que estamos consumiendo sea muestra grasa acumulada y no nuestra masa muscular? La única manera de estar seguros es si entramos en un proceso de cetosis. La cetosis nos indica que el combustible utilizado por nuestro cuerpo para autoabastecerse es nuestra grasa acumulada y acelera mucho el proceso de adelgazamiento. En contra de lo que dice la “sabiduría popular”, entrar en cetosis no es en absoluto perjudicial, exceptuando los casos de personas diabéticas, claro.

Hay mucha materia de la que hablar y también quiero explicar bien en qué consiste el proceso de cetosis y cómo entrar en ese proceso de forma segura, pero eso será en artículos posteriores.

Espero que te haya gustado el post de hoy. Ya sabes que puedes escribir tu comentario o compartir tu experiencia justo aquí debajo, estaré encantada de leerlo.

¡Feliz fin de semana!

 

Foto: Plato de pescado griego fresco de la isla de Naxos, a la brasa, preparado y servido en la taberna “Kastraki Paradise” el día 22 de agosto de 2016. (Por cierto, delicioso…)

Comment ( 1 )

  • Carlota

    Me encanta leerte y de verdad que lo importante es la tenacidad y el sentido común! Te quiero

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